| No recuerdo en cual película ví por primera vez a Ricardo Darín, pero nunca olvidaré el día que lo conocí personalmente. Fue una tarde en medio de enero, paseaba con mi ex mujer por el centro de Valencia cuando alguien me saludó, es muy normal que a veces correspondas un saludo a gente que no recuerdas quien es, pero en esta ocasión era alguien que conocía, pero no podía imaginar que era Ricardo Darín. acompañado por un hombre que ni tan siquiera miré su cara. Pasaron unos minutos cuando sentí un flash y lo reconocí, era el!!!. En ese momento no sabía exactamente cuantas películas había visto de Darín aunque si recordaba una “el hijo de la novia“ de José Campanella. Pero porque me saludó el ?, que hacía este actor argentino en Valencia ? Mi Ex acreditaba más por mi emoción que por mis palabras. Al llegar a casa llamé a Salva, otro amigo que es casi más cinéfilo que yo, le conté lo sucedido y sin asombro me respondió que Ricardo actuaba en un teatro de la ciudad. Sin dudar saqué dos entradas y acudí al teatro Olympia al día siguiente. La obra se llamaba Art de Yasmina Reza , es una comedia que ha ganado innumerables premios en Europa. La verdad es que me gustó muchísimo sin contar con el interés que me provocaba ver a mi “amigo” en vivo. El tema principal de Art es la amistad aderezada de ideas que hace que el espectador se cuestione ciertos valores ante los conflictos que plantea la obra. Tambien quiero destacar una frase muy divertda de la obra: “Si yo soy yo porque yo soy yo, y tú eres tú porque tú eres tú, entonces yo soy yo y tú eres tú. Pero si yo soy yo porque tú eres tú, y tú eres tú porque yo soy yo, entonces ni yo soy yo ni tú eres tú.”Al terminar la función mi mente sólo pensaba en esperar a que Ricardo saliera del camerino, así pues lo esperé a la salida en la cafetería del teatro. Mi ex mujer me miraba con cierta comprensión ante mi excitación casi infantil. Había más gente esperando a los tres actores que protagonizaban Art con la intención de conseguir un autógrafo y hacerse una foto con ellos y principalmente con Ricardo Darín ya que es el más conocido. Cuando apareció le rodearon un pequeño grupo de fans y como una si de una señal se tratara, levantó su mirada de entre ellos y de nuevo me miró y saludó. Yo ante mi perplejidad miré a mi compañero para confirmar el gesto del actor, esperé hasta que se fueran sus seguidores y aproveché para poder dirigirme a el. Al acercarme sentí en su mirada que me conocía pero sabía que me confundía quizá con alguien parecido a mi, le felicité por la obra y pregunté si quería tomar una copa con nosotros, a lo que me respondió con naturalidad que estaba cansado y prefería ir a su hotel. Me firmó el tríptico de la obra que llevaba en mi mano y se despidió “hasta la próxima“, yo pensé… hasta la próxima película, porque sería muy raro volver a encontrarme con el. |
| Es en el 2007 cuando por primera vez dirige un largometraje “La Señal”. El debut de Ricardo Darín como director es resultado, como él mismo ha manifestado a los medios, de una herencia y un gesto de amistad. No es un dato irrelevante. “La señal” es un proyecto que Eduardo Mignogna, director argentino y autor de la novela del mismo nombre, no pudo terminar de llevar a cabo porque la muerte lo sorprendió a principios de octubre de 2006, semanas antes del inicio de su rodaje. Fue entonces que Darín, gran amigo del difunto realizador y protagonista de varias de sus películas (“La fuga”, “El faro del sur”) decidió asumir la responsabilidad de hacerse cargo de la dirección del film, en conjunto con Martín Hodara. Como explicó al periodismo, su compromiso con el largometraje excedía lo ordinario y sintió, a la hora de decidir hacerse cargo del desafío, una especie de “legado moral”: dirigir esta película se había transformado en el gesto que debía realizar para culminar un sueño que compartió junto a Mignogna, primero como su actor, luego como su reemplazante. Esta es la parte de una trama que no se ve, la que no aparece en pantalla. Toda película tiene la suya, pero pocas comparten el peculiar acontecimiento que define a la protagonizada en los roles principales por el propio Darín, Diego Peretti y Julieta Díaz.Para comenzar a hablar de lo que sí se ve, puede decirse que “La señal” es un film cuya historia cuenta con una suma de elementos poco frecuentes en el cine argentino. No es habitual encontrar filmes argentinos protagonizados por detectives privados, que giren en torno a la mafia y, por consiguiente, incluyan asesinatos a sangre fría, una buena cuota de misterio, y tengan como móvil de la trama la venganza. En este último asunto, justamente, el de la venganza, se pone en evidencia uno de los puntos fuertes de la cinta: la inteligencia con la que está enarbolada la trama. Porque pese a que es la venganza el factor que otorga sentido a la mayoría de los sucesos de la historia, se trata de la venganza de alguien que apenas si aparece en alguna imagen, de alguien que, en definitiva, no tiene una línea de diálogo en pantalla.La cámara y la historia se sitúan desde otro punto de vista, el del Pibe Corvalán, un detective privado que no siente mucho su oficio pero que de a poco, mujer de por medio, se va involucrando en una historia que en principio lo tiene como testigo y luego, a pesar suyo, como protagonista.El largometraje está correctamente ambientado en la Buenos Aires de la década de los 50, precisamente en 1952, años de peronismo, año en el que todo un pueblo sufre con la agonía y posterior muerte de su mayor emblema, Eva Perón. Esa es una época de personas diferentes, una época con códigos distintos a los actuales. Toda esta representación está muy cuidada, luce pintoresca, y se materializa tanto en la vestimenta de los personajes y en su lenguaje, como en la manera de relacionarse entre sí. La excelente composición de los protagonistas es fiel a ese momento de la historia. |