David Carradine asesinado,el Bill de Tarantino que nos enseñó las claves del Kung Fu
Sorprendente la muerte de David Carradine, el Bill de la película de Tarantino “Kill Bill” y maestro del kung fu en la popular serie televisiva, que ha sido encontrado muerto en la habitación de un hotel de Tailandia donde estaba grabando la película “Strecht”.
Carradine, perteneciente a una saga de actores siendo hijo del actor John Carradine y hermanastro de Keith y Robert Carradine, volvía a la popularidad estos días con el estreno de la serie “Mental” en la que encarnaba en algunos capítulos a un particular paciente.
Muere a los 72 años después de haber rodado más de cien películas y en unas causas bastante confusas ya que algunas fuentes (incluyendo el New York Times) apuntan a que Carradine apareció ahorcado con las cortinas de su habitación siendo descubierto por la mujer de la limpieza. Su agente no ha negado esta hipótesis hablando de una muerte impactante provocada por causas naturales. Las últimas informaciones de los forenses apuntan a que el deceso pudo haber sido debido a un accidente sexual masturbatorio conocido como “asfixia excitadora” al ser encontrado completamente desnudo con una cuerda anudada en el cuello y los genitales.
John Arthur Carradine, más conocido como David Carradine, nació el 8 de diciembre de 1936 en California en una familia de actores. Comenzó su carrera cinematográfica en el año 1964 en el western “Taggart”. El papel que le llevó a la fama, y del que nunca lograría desprenderse, fue el del monje Shaolin chino-americano Kwai Chang Caine, en la serie de televisión “Kung Fu” (por la que estuvo nominado al Globo de Oro y al Emmy en 1974). Allí fue el pequeño saltamontes que a lo largo de 63 capítulos acercó la cultura oriental a los hogares de medio mundo. La serie tuvo una secuela a principios de los 90 dirigida, protagonizada y producida por él mismo, “Kung Fu: La leyenda continúa”. Pero Carradine posee una extensísima filmografía que va mucho más allá del personaje que le otorgó en los setenta la fama. Esa serie estuvo a punto de ser protagonizada por Bruce Lee pero fue descartado por presentar rasgos demasiado asiáticos y por su escaso conocimiento del inglés.
La mayoría de sus apariciones en la pequeña y en la gran pantalla han sido dentro de la serie B, pero sin abandonar su vocación teatral por los clásicos y por Shakespeare más en concreto.
Durante su infancia fue un niño inconformista al que no le gustaba ser hijo de un famoso. Viajaba de un sitio para otro con la compañía teatral de sus padres y tuvo que cambiar varias veces de escuela. Durante su juventud, se convirtió en uno de los pioneros del movimiento hippy norteamericano y vivía en comunas, alimentándose de productos naturales y llevando un tipo característico de ropa.
No quería ser actor sino granjero, por lo que se instaló en Vermont como peón agrícola, aunque más tarde se inclinó por la música y la interpretación teatral y se unió a un grupo escénico del San Francisco College para dar vida a personajes clásicos como el Yago de “Otelo”, “Un enemigo del pueblo”, “La muerte de un viajante”, “Macbeth” o “La tempestad”.
Es allí donde descubrió su aptitud para el drama y trabajó paralelamente en el cine y en la televisión. En 1971 el productor Jerry Thorpe le pidió que interpretase al monje Kwai Chang Caine en la serie “Kung Fu”, cuyo éxito lo lanzó a la fama mundial. Ha trabajado en numerosas películas como “Cannonball” (1976), “El huevo de la serpiente” (1977) de Ingmar Bergman, “Alerta roja: Neptuno hundido” (1978) de David Greene, “El desafío del cóndor” (1979) de Barry Brown, y más recientemente “Kill Bill 1″ (2003) y “Kill Bill 2″ (2004) de Quentin Tarantino. Gracias a estas dos películas volvía del olvido (nominación al Globo de Oro incluida) encarnando a un asesino de estilo oriental que no puede superar que Uma Thurman le abandone por otro comenzando una espiral de violencia y de sangre con estética de persecución del Oeste que llevará al personaje de La Novia a encontrar a Bill en una escena final muy recordada. La última película estrenada en España en la que aparecía fue “El gran Stan”, comedia en la que seguía encasillado en el papel de maestro de artes marciales.
Para recordarle nos quedamos con la escena final de “Kill Bill”, un momento más que digno para el paso al otro lado…
‘The Spirit’, es una película inclasificable de un señor que ha dado tantas alegrías al mundo del cómic. Tras despreciar el mundo del cine, Robert Rodriguez mostró a Frank Miller que sus historias podían quedar estupendamente en la gran pantalla. ‘Sin City’ (2005), sin ser una maravilla, es una película muy interesante, diferente y con cierto encanto. Miller aprendió todo lo que pudo de Rodriguez y, tres años después, se atrevió a realizar su propia película. En mi opinión, una horrible adaptación de la genial Obra de Will Eisner .
Will Eisner creó a Spirit en 1940 y Frank Miller lo destroza casi setenta años después. Lo que se suponía que iba a ser un homenaje a uno de los personajes de cómic más prestigiosos de la Historia, entre otras cosas por las innovaciones narrativas con las que se destapó Eisner, se revela en realidad como una desastrosa película cuyos mayores aciertos ya estaban en la mencionada ‘Sin City’; es decir, la estética, ese regreso al cine negro con las herramientas digitales más avanzadas.
No es que ‘The Spirit’ sea calcada visualmente a la película de Robert Rodriguez, pero se le parece muchísimo; podría decirse que es una versión mejorada, pero sólo en eso, en el apartado visual. Miller parece querer meter al Spirit en su universo de la ciudad del pecado, mezclar la obra de Eisner con la suya, y el resultado es penoso.El sentido del humor de la obra original es uno de los aspectos más perjudicados en la adaptación cinematográfica, y es que Frank Miller no entiende eso de hacer una película para todos los públicos. Su intento de hacer un humor fácil es bochornoso. La cantidad de bromas absurdas y momentos vergonzosos que hay en ‘The Spirit’ son tan numerosos que hacen imposible el disfrute de otras facetas, más acertadas. Se agradece que Miller haya intentado hacer algo diferente a lo habitual, pero podría haberse dejado aconsejar un poco y, sobre todo, haber dejado que un guionista experimentado revisara su trabajo. La cansina voz en off del protagonista, que además repite frases de forma innecesaria, va agotando poco a poco, llegando a resultar de lo más molesta.Pero quizá lo peor de todo, lo más insoportable, son los clones esbirros de Octopus, encarnados por Louis Lombardi. Que sean imbéciles no es lo que agota más, sino que Miller les da más espacio del necesario y hace que hablen varios en la misma escena. En cuanto a Octopus, de nuevo, si no tuviera tanto diálogo vacío y agotador, podría disfrutarse más, y es que Samuel L. Jackson se lo tiene que haber pasado estupendamente con este personaje. Gabriel Macht no está mal como Spirit, cumple, pero su trabajo es difícilmente evaluable en una película como ésta.
Las “chicas” se lucen más y de todas ellas destaca Eva Mendes como Sand Saref, la femme fatale de la historia y antiguo amor de Spirit es una belleza. Lo de Paz Vega es más bien un cameo y bastante absurdo.En resumen, podemos quedarnos con la estética de cine negro y ese aire de cómic en movimiento, con los actores principales, que hacen lo que pueden, y con algún momento aislado (el cameo de Miller o lo del gatito derretido), si queremos ser muy positivos con ‘The Spirit’.
En mi opinión, una película sesenfocada y realizada por alguien que no entiende el cine, que se pensó que dirigir una película era poner en imágenes las viñetas que salían de su cabeza y no es eso, ni de lejos. Por último, recomendar humildemente, desde aquí, al señor Frank Miller que revise comedias clásicas (Lubitsch, Capra, Hawks) y que antes de dar por sentado que sus bromas son graciosas, pida una segunda opinión. ‘Buck Rogers’ llevará su firma, esperemos que haya aprendido algo.
Pero en el comic The Spirit es simplemente genial. Este es el adjetivo que mejor define la serie de más prestigio del espléndido Will Eisner.
The Spirit es una joya del noveno arte que, como ocurre en muchas ocasiones, empezó pasando desapercibida, para acabar siendo un punto de referencia en la evolución de la historieta.
En esencia, las aventuras de creadas por Eisner se basan en la figura de un particular detective: The Spirit. Spirit es un ayudante de la policía, se trata de un antiguo detective llamado Dennys Colt que es dado por muerto por uno de los malo malísimos propios de la época: el Dr. Octopus. Como buen superhéroe -después lo matizaremos-, tras su primera muerte viene un renacer. Colt decide esconderse tras un minúsculo antifaz y sus ya clásicos sombrero y guantes, revelando su identidad a tan sólo dos personajes que le acompañaran a lo largo de las viñetas: el jefe superior de policía, el viejo Eustace P. Dolan y su inseparable ‘escudero’ –elemento propio también de otros superhéroes como Batman- el jovencísimo Ebony, un muchacho de color dedicado por completo a ayudar a su admirado Spirit.
Hasta aquí, podríamos que se trata de la clásica serie del momento donde un superhéroe enmascarado se enfrenta a los peligros de la Humanidad. Pero, Spirit es diferente. Las palabras de Eisner nos marcan perfectamente donde reside la diferencia: “(Spirit) era humano y luchaba contra el crimen en el mismo entorno que los superhéroes, pero él se ocupaba de delitos de poca monta, de delitos que afectaban a la clase media. Spirit es un justiciero enmascarado y sin poderes, pero que no le impide enfrentarse a criminales menores –Spirit no se dedica a defender la Tierra defendiendo a gente corriente y siempre dispuesto a ofrecer su ayuda al comisario Dolan.Pero, si por algo merece la pena leer las aventuras de Spirit es por su fase narrativa. Eisner se dedica a experimentar a través de las páginas que dibuja y escribe, cada aventura del detective tiene una estructura propia y extraordinariamente rica para lo que se hacía en la época. Cada página es un nuevo experimento de cómo narrar una historia, desde las aventuras en que Spirit se infiltra en un grupo de gangster hasta historias en que Spirit desaparece dejando el protagonismo al divertido Ebony. Los guiones están sumamente elaborados y además de su atractivo por la historia que generan, también contienen una irónica y crítica visión de la sociedad, especialmente de las grandes ciudades expresadas metafóricamente a través de Central City, donde vive nuestro protagonista. Eisner recrea a la perfección los ambientes de esta ciudad- que nos llega a recordar a la peligrosa Gotham de Batman- a través de la luna llena, los simétricos y altísimos edificios, los espacios que recrean el título de la historieta, las podridas cloacas o las magistrales escenas de lluvia.
Asimismo, los singulares personajes dibujados por Eisner nutren estos guiones. Son personajes humanos, Spirit esta lleno de debilidades, de dudas sobre su rol y sino pensemos en el personaje de Ebony –¡incluso va a buscar trabajo!-. Las mujeres de Eisner también merecen unas palabras: son mujeres preciosas –parecidas a las que creaba Milton Caniff que nos recuerdan ala clásica representación de la femme fatale tan clásica dela serie negra de los años 40 en Hollywood y, frente a éstas, la hija de Dolan, Ellen, bella y ingenua prometida de Spirit, quien también coquetea con otras mujeres que aparecen en las viñetas.
Y, los ‘ malos’ dejan de ser tan malos, son pequeños gángsteres, timadores, ladrones sin fortuna o seres de fantasía: científicos, monstruos de los mares, caballos parlantes, etc.Y, todo ello, complementado por una increíble fase gráfica, con un dibujo excelente –con un manejo soberbio del blanco y negro. Se nota la influencia del cine, no sólo en la forma de narrar las historias –uso del flash-back, de la narración en primera persona o del narrador omnisciente-, sino en el dibujo de perspectivas con profundidad de campo, ángulos extraños picados y contrapicados y un uso del primer plano, dando importancia al rostro ya la expresión facial –cómplice esencial del lector-
y unos movimientos que sin ser de la espectacularidad de los grandes superhéroes, gozan de un gran realismo y gran fuerza expresiva. Todos estos factores son los que configuran estas fabulosas aventuras que no son sino una extraña y magistral mezcla de humor negro, parodia de género, violencia, crítica, tragedia y disparate. Podríamos seguir hablando sobre muchos otros aspectos de este cómic como son sus impresionantes primeras páginas que nos sitúan en la historia a través de dibujos a página entera que son auténticas obras maestras por si solos, o los juegos con el lenguaje a través de la descomposición de la página, a través de formas narrativas diferentes –como la historia de la vida de una ametralladora- o la inclusión de falsos anuncios de periódico alrededor de la historia que no hacen más que mostrarnos la gran capacidad creativa de Will Eisner.
Si tienes oportunidad, por favor mirar esta obra de arte, ” contrato con Dios”.Simplemente Genial.