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LA PRINCESA ESTÁ TRISTE, QUE TENDRÁ LA PRINCESA?

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Es una de las películas más deliciosas que jamás se han hecho. Si hubiese un museo de obras de arte cinematográficas, “Vacaciones en Roma” debería tener su propia sala.
Es una película modélica, que vista más de 50 años después de su realización, parece mágica. Como si Audrey Hepburn fuese un ángel reclamado para el film y Roma no existiese y hubiese sido inventada y recreada tan preciosa y bella para la ocasión.Dirigida por William Wyler en 1952, “Vacaciones en Roma” (“Roman Holiday”) se convirtió instantáneamente en un clásico del cine romántico. En una de esas películas posteriormente imitadas hasta la saciedad, pero nunca igualadas. Hay algo en “Vacaciones en Roma” que la hace única, irrepetible.
Por un lado un cuento de hadas creado por Dalton Trumbo, el cual nunca apareció en los títulos de crédito por la jodida caza de brujas. Trumbo ideó la historia de una joven e inocente princesa cansada de sus compromisos de palacio, que en su visita por Europa, decide escaparse para descubrir como una romana más, los rincones de la ciudad de Coliseo. En su aventura se topa con un periodista, encarnado con sobriedad, encanto y desenfado por Gregory Peck, el cual ve en la princesa una estupenda exclusiva periodista. Pasaron muchos años hasta que Trumbo pudo ver como se reconocía la autoría de su historia.Para ese cuento de hadas, la Paramount decidió abandonar sus habituales decorados y estudios, para desplazarse hasta Roma y encargar la cinta a William Wyler (que más tarde volvería a Roma, para rodar “Ben-Hur”). Algo nada común en aquella época. Sin embargo, Wyler consiguió que este rodaje en exteriores fuese, al mismo tiempo que una bonita historia de amor, un documento imprescindible para conocer la ciudad italiana y su vida en los años 50. “Vacaciones en Roma” es un homenaje a esta vieja ciudad y a sus gentes, gracias a que Wyler le permitíó, con su protagonismo, ser el tercer elemento en discordia de la cinta, tras Audrey Hepburn y Gregory Peck.
Desde aquella cinta, rodar en exteriores y viajar a la Europa más bella como marco de muchas películas, se convirtió en un recurso usual de Hollywood. Eran años en que viajar no era algo al alcance de todo el mundo, y que mejor que el cine para retratar aquellos lugares, envueltos en historias de ficción.
Pero si por algo se recuerda a “Vacaciones en Roma” es por la interpretación de un rostro angelical, un cuerpo delicado y una inocente personalidad. La de Audrey Hepburn. Para ella, esa película también fue un cuento de hadas particular. Era su debut como protagonista en la gran pantalla, aunque para nada lo pareciese. audrey-hepburn-002 
Tenía 24 años y con solo una película se iba a convertir en estrella, iba a ganar el Oscar a la mejor actriz y a ocupar todas las portadas. Fue la irrupción en pantalla más sorprendente en aquellos años.

 

Hepburn consiguió ser una personalidad única. No se parecía a ninguna de las actrices de Hollywood, no estaba dentro del patrón que se llevaba en las actrices de la época. Y eso la hizo más grande todavía.Su interpretación en “Vacaciones en Roma” fue dulce. Su química con Peck, perfecta y su recorrido por las calles de Roma encomiable. Durante su aventura de un día enamoró a Peck y a todo el que ve la película, sea en 1952 o en 2006.

 

 

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Mucha culpa en el resultado final de “Vacaciones en Roma”, la tiene su director, William Wyler. Se nota su buena mano con los actores y su acierto en todas y cada una de las escenas. Su final es redondo, perfecto y maduro. Otorgando a las miradas de sus actores el protagonismo absoluto. Contándolo todo con serenidad y aplomo. Y ese plano secuencia de Peck abandonando el palacio tras la rueda de prensa es todo un ejemplo de madurez fílmica. No es de extrañar, puesto que estamos hablando de uno de los más grandes directores de la historia del cine.

En este recorrido romano; el vestuario de Edith Head, ganadora de 8 Oscars, la afable presencia de Eddie Albert, como compañero periodístico de Peck, el guión sensato y romántico, además de todo lo ya apuntado, hacen de “Vacaciones en Roma” un film imprescindible para todo espectador. Nunca es tarde para recordar, revisar o descubrir esta joya del séptimo arte. Una de las cintas más deliciosas que ha dado Hollywood.

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