Mi sueño con Marilyn’

25 Feb

Basada en el libro homónimo escrito por Colin Clark en el que narra su experiencia como asistente de dirección durante el rodaje de ‘El príncipe y la corista’ (‘The Prince and the Showgirl’, 1957). Adrian Hodges firma el guion y Simon Curtis se ha encargado de la puesta en escena, siendo su debut en el cine.
Marilyn Monroe siempre atrapada por el deseo de ser deseada pero que aparentemente sólo quería ser objeto y en lo más profundo de su alma deseaba ser persona. Compensaba las carencias de la infancia con la sobregratificación del sexo y de las drogas. Construida para los hombres, en un mundo de hombres, pensaba que los hombres no la miraban. Deseaba ser fotografiada pero tenía miedo a hablar en público. Quería ser persona, pero se limitaba a ser objeto del objetivo de las cámaras fotográficas masculinas. Y es que detrás de esta belleza divina había una mujer mediocre, de origen humilde, con escasos recursos cognitivos y un supuesto trastorno histriónico de la personalidad. Terminó teniendo relaciones sexuales con el mismísimo presidente de Estados Unidos, pero seguía buscando un padre ( como muchas mujeres que no lo saben ). Continuaba buscando una madre que no la abandonase, pero dormía arropada por los barbitúricos. Quería ser persona, con sus miserias, como todos, y saber envejecer; pero no lo consiguió.
My Week With Marilyn’ (‘Mi semana con Marilyn’)

Sir Laurence Olivier (Kenneth Branagh) va a rodar una película en Londres. Colin Clark (Eddie Redmayne), un joven estudiante de cinematografía, se las arregla para trabajar en la producción. La llegada a Londres de la rubia explosiva Marilyn Monroe (Michelle Williams) para el rodaje revoluciona la ciudad, al mismo tiempo que Olivier trata de atender sus múltiples exigencias y manejar sus inseguridades a la hora de interpretar. Colin se siente atraído por la actriz, que también se interesa por él y le abre su mundo interior donde lucha con su fama, su belleza y su deseo de convertirse en una gran actriz.

La peli Intenta una apuesta muy arriesgada, ya que tratar el mito Marilyn Monroe no es nada fácil y menos extraer al personaje de su glamour Hollywoodiense. Simon Curtis  realiza un trabajo excelente en casi todos los aspectos. La película llega con precisión hasta el alma brumosa de la gran estrella, a veces conmovedora, dulce y ligera, una bonita postal que una minuciosa biografía. La adaptación esta lograda y el guión, muy a lo inglés, es conservador, narrativo y correcto. Hay ciertos momentos en los que te pones en la piel de Collin (Eddie Redmayne) y piensas en lo jodidamente extraño que debió ser para él estar donde estuvo.  Michelle William crea una Marilyn absolutamente magnífica, es algo digno de ver, interpretando con brillantez a la bomba sexual maldita de los 50, Michelle se mete en la piel de una manera en la que nadie más lo ha hecho. Un personaje totalmente tierno y frágil, mimetizando hasta el más mínimo detalle del la Marilyn Monroe original. Los gestos, la voz, los movimientos, hasta el ademán mas nimio y superfluo me recordaba a ella. Es un trabajo portentoso merecedor del Oscar.
Marilyn dió por hecho de si misma que era “tontita” y que no era buena actriz, cuando comenzó a dar clases en el “Actor´s Studio” acabaron con todo su talento innato por querer convertirla en una actriz “de verdad” hay personas cuyo talento está precisamente en la carencia de técnicas e intelectualidades.
Sospecho que con su inteligencia debió pasarle algo similar, ella buscaba hombres inteligentes creyendo que carecía de algo que ellos podían aportarle y tal vez si hubiera confiado en su propio instinto e inteligencia habría elegido a hombres que la amaran por su verdadera personalidad no por tener a la Monroe.
El metodo Stanislawsky mató su talento y siempre he pensado que Miller maltrató su inteligencia haciéndola sentir inferior intelectualmente.
Hay actores que suben a un escenario antes de empezar a “tecnificarse” y te dejan con la boca abierta, tras pasar por la escuela de Arte Dramático tienen una voz y una presencia escénica genial pero… no hay duende, solo técnica, Marilyn lo tenía. Hombres y mujeres, la miramos en pantalla, y aún hoy nos despierta la libido.
Gonzalo Villar
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