Ellas

22 Jul
“Elles” (Ellas) protagonizada por la siempre estimulante Juliette Binoche, una periodista parisina de investigación que prepara un artículo para la revista “Elle” sobre las universitarias que alquilan su cuerpo no sólo para pagar sus estudios y residencia sino también para tener una vida más confortable.
Es el cuarto largometraje de la directora polaca Malgorzata Szumowska (Cracovia, 1973) es un film que ha sido catalogado como esencialmente femenino no sólo por la presencia adicional de una co-guionista (Tine Byrckel) y de una productora (Marianne Slot) que se consideran feministas por sus ideas, no por su militancia concreta, sino porque es un relato con vocación de constituirse en documento social hecho por y para las mujeres .

Con un guión sólido e inteligente de Tine Byrckel, la directora polaca narra lejos de considerar la prostitución como una explotación delictiva, la contempla como un trabajo afín a los demás, una profesión libremente ejercida que proporciona dinero, lujo y, a veces, placer. Michal Englert es el director de fotografía y la dirección artística corre a cargo de Pauline Bourdon. En la cinta destacan los primeros y medios planos, así como el posicionamiento de la cámara en las crudas escenas sexuales tratadas sin erotismo ni escándalo.

La estructura del relato se apoya en el montaje de “fragmentos de realidad”, con resultados discutibles. A su favor está que no hay intención moralizante, aunque ese distanciamiento teórico termina afectando a un conjunto elegante, delatando la simpatía de la cineasta por sus personajes femeninos. Los hombres que aparecen son anónimos o resultan antipáticos, como la escena donde aparece un “cliente “ tocando con una guitarra la canción “ Les Feuilles Mortes”, desnudo después de arrojar oro líquido sobre la blanca piel de una joven polaca.

La actriz polaca Joanna Kulig es uno de los objetos de estudios en Elles

La redacción del guión no sólo hubo documentación previa (entrevistas con estudiantes universitarias dedicadas a la prostitución) sino que las actrices aportaban cada día nuevas ideas que lo iban modificando. La película deja en el aire multitud de preguntas. ¿Es la prostitución un negocio que siempre comporta cierto grado de esclavitud sexual? ¿Es una justificable vía de ascensión social? ¿Puede ser una variada fuente de satisfacción erótica? ¿Representa una afirmación del dominio de la mujer sobre su propio cuerpo? Las respuestas debe darlas cada espectador.
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